domingo, julio 06, 2014

Sin Temor… Ni Favor…

Solución Imposible
 Luis H. Arthur S.
Tantas veces he oído a la policía quejarse amargamente de lo fácil que sueltan a los maleantes que ellos detienen y someten a la justicia.  Lógicamente es frustrante que estas cosas pasen, pero me gustaría me permitan analizar mi percepción del problema:
La misión de la Policía es mantener el orden interno del país, teniendo el respeto y la confianza de la población, cuidando que todo aquel que delinque, esto es que viola la ley, cualquiera de las que están vigentes y forman nuestro sistema legal, sea detenido sin importar el color, la clase social y su posición económica en la sociedad.
Esta detención es automática cuando al delincuente lo sorprenden infraganti cometiendo un delito, en caso contrario su detención y el sometimiento va a depender de una prudente, capaz, paciente y honesta investigación detectivesca, hecha por gentes capaces, responsables, que se respeten a sí mismos, que fueron entrenado para su trabajo y el conocimiento de las leyes y que sean capaces de rechazar ordenes e interferencias de superiores o políticos para descartar culpables o culpar inocentes, partiendo del manteniendo inalterado el lugar del los hechos.  Deben de estar apoyados por un cuerpo de medicina forense y sicólogos, para elaboración de perfiles.  De laboratorios bien equipados con personal e insumos, de manuales de procedimiento y limites, con capacidad de movimiento y traslado para buscar a los investigados, salas de interrogatorio donde todo esté grabado sin que se pierdan las cintas, y no haya golpes, amenazas, martirio, sin que infelices ancianos madres y padres sean secuestrados por la policía como rehenes para que alguien se entregue, en métodos cavernícolas y que no respetan los Derechos Humanos.  Lógico todo personal será nuevo, los actuales están mentalmente deformados; bien pagados y supervisados no solo ellos sino los presupuestos para estas labores.
Cuando tengamos una policía que se respete, no hable mentiras, ni se parezca a un escuadrón de la muerte, ni pretenda ser más de lo que la ley le faculta, y que haga su trabajo conforme a las exigencias del próximo nivel, la Fiscalía, y se sienta orgullosa de su trabajo, no le van a devolver ningún expediente por mal hecho, incompleto o festinado.
A veces estas investigaciones justas y legales no se hacen en un día, sino que incluso se puede tomar años, pero tienen mayor garantía de ser veraces, de no acusar a inocentes ni a personas que hace varios años ellos reportaron como muertos en intercambio de disparos...  También deben existir almacenes seguros para los archivos, con niveles garantizados de custodia de estos y las pruebas materiales del caso, bien mantenidos, para que no se pierdan, ni lo roben, lo mutilen o lo alteren, ni se venda información, y vayan a acabar a las manos de los acusados y sus abogados.  Con entrada restringida y documentada.
Toda investigación seria se hace en coordinación o cooperación íntima con la fiscalía, para garantizar que cuando ellos la reciban estén suficientemente completas, profundas con toda la documentación de las pruebas, listas de testigos, que los Fiscales completarán de ser necesario y luego de evaluarlas y calificarlas en cuanto a las leyes que se vulneraron y la pena a pedir, y los requisitos y y jurisprudencia de los jueces, para que al presentarlas a ese próximo escalón, lo Jueces, estos no puedan alegar prácticamente nada, pues ellos están ahí para evaluar las pruebas, escuchar las acusaciones de los fiscales y los alegatos de defensa.  Se ha seguido la ley, todo está bien documentado y por tanto los jueces no podrán soltar a tantos maleantes por expedientes mal instrumentados, como es su alegato.
Claro, aquí estamos considerando que los dominicanos somos capaces de ser honestos, de rechazar a aquellos que nos quieren desviar del camino correcto, y creo esta es la parte más difícil de estos tres escalones.  Pues cada día somos más los que ingresamos al mercado de la oferta pública de nuestro orgullo, honor, responsabilidad, ética, etc.
Vivimos desde siempre con una policía intuitiva, secuestradora, que primero mata y luego alega, generalmente sin pruebas, que fueron atacados; que asaltan a las personas en sitios oscuros para robarles y hasta les obligan a ir a un cajero a sacar dinero para ellos y para los jefes.  Hubo un jefe de policía Guillermo Acosta, que según nos refieren los periódicos y los testigos, que ante Leonel que nada hizo, en su oficina de palacio, dijo que el ganaba $40 millones mensuales, y que el anterior recibía más.  Como nada ha cambiado, habría que preguntarse cuánto gana el actual, entre su sueldito legal y la cosecha diaria.
Un sistema de Fiscales capaces y responsables, empezando por un procurador que rechaza querellas porque son contra su amigo, que no sabe, quiere o le conviene investigar y quiere ser presidente, y unos jueces que se sienten en la gloria, con mano libre, ante la incapacidad de los que le anteceden que deberían mandarle los acusados con sus pruebas legales, contundentes e irrefutables.
A mi juicio, repito, este es el panorama, y no se valen quejas individuales.  Lo que verdaderamente importa es que al poder político no le interesa enderezar la justicia que tanto les beneficia en su estado actual, pues podrían ser tocados y eso es una afrenta.
Duermen al pueblo con discursos de supuestos avances y medidas sobre seguridad y justicia, pero ese cacareo de reformas y mejoras solo están de su boca para afuera y en los periódicos para consumo de tantos tontos.  Esto lo acaba de denunciar Participación Ciudadana.
Mientras, seguirán las quejas histéricas de los actores culpables para tratar como hasta ahora lo han logrado con éxito, desviar la atención y mostrarse no como culpables, sino como afectados, tirándose la pelotica de unos a otros..
Todo esto siguen siendo afrentas a un pueblo dormido y en descomposición.
Sería bueno ponerlos a ver los programas con que todo el día y la noche nos tienen saturados los canales de la TV por cable, claro maquillados, pero reales y que aun así enseñan mucho, contra este sistema investigativo que encuentra criminales reales o ficticios en horas, pero no puede encontrar a La Soga ni en años.