martes, marzo 10, 2009

REVOLUCIÓN I

Sin Temor… Ni Favor…

Revolución I


Luis H. Arthur S.

Si yo fuera a escoger alguna izquierda para mi país, escogería algo similar a la Sueca o a la Chilena conservando las distancias, pero nunca la soviética (desaparecida) ni la Cubana, por el simple hecho que esta última coarta la libertad de expresión, de manifestación política y de tránsito, que debían ser inalienables, tal como dice la doctrina de los derechos humanos.
Míresele por donde se le mire, con lo carismático y grande que pueda ser Fidel, que en una época hizo vibrar todas nuestras fibras, y nos arriesgábamos bajo una dictadura similar a escuchar radio rebelde, en las frías y calladas madrugadas, porque aquí también estaban vedadas esas libertades.
Nosotros pudimos obtener bajo la aureola de la Revolución Cubana nuestra libertad, que más que eso se ha convertido en libertinaje, donde toda disciplina se ha perdido, pero que en muchos aspectos hemos progresado aunque quizás sin brújula. Mientras Cuba vivía la efervescencia de lo nuevo, de una revolución que aceleraría el progreso y la justicia social de ese país.
Hoy, 50 años después, la revolución sigue pregonando sus mismos lemas y justificándose con las mismas excusas, exhibiendo importantes aunque pocos logros, como educación y salud, donde todo termina. En medicina se habla de un dolor agudo, que cuando no puede curarse se vuelve crónico. Nadie puede hablar de un dolor de años como dolor agudo, pues sería un absurdo. La revolución fue como un dolor agudo que al prolongarse, necesariamente ha dejado hace décadas de ser una Revolución para convertirse en un mal crónico, perpetuo, retrasante, desmotivante, fallido para su pueblo.
Fidel, con los mismos años que la “Revolución” se ha convertido en un anciano de 81 años, enfermo, muy deteriorado físicamente, que está compitiendo por ser el dictador más luengo de la historia contemporánea.
Hay amigos que llegan hasta el insulto y la enemistad por defender lo indefendible, pero no se atreven a irse a vivir a ese paraíso que ensalzan, y algunos hasta prefieren vivir en el imperio para como quinta columnistas debilitarles extrayendo pocos dólares a esa economía, que no creo que manden a Cuba.
Cuando la libertad se coarta y una dinastía se impone, el ser humano se degrada.
S. Domingo, R. D. * luis@arthur.net * www.luis.arthur.net * www.luisharthur.blogspot.com * 8\III\2009