lunes, marzo 03, 2008

YO NO SOY CHOPO

SIN TEMOR… NI FAVOR…

Yo no soy Chopo

Luis H. Arthur S.

Uno no tiene ni los méritos ni las culpas de los actos buenos o malos de sus padre, y nunca debería ser juzgado por ellos, aunque contrario a este decir que trata de establecer la individualidad de cada ser, viene la ciencia a aclarar que en nuestros genes y en nuestro cerebro, están grabados toda nuestra herencia y con ellos se puede uno remontar hasta nuestros orígenes, y también explicar nuestros comportamientos, fobias, locuras y enfermedades.
Sin embargo, la ley sólo considera responsabilidad al comportamiento individual.
Hay una nueva psiquiatría genealógica, aun haciendo pininos, que implica que no sólo esos genes definen nuestro comportamiento, sino también las cargas ancestrales, y los gestos, fobias, simpatías, enfermedades, etc. de los que conviven con nosotros, y que afectan nuestro programa mental en años de formación y desarrollo.
Generalmente, todos tratamos de capitalizar las características buenas y de poder de nuestros padres y abuelos, y así se habla de que fulano tiene tal comportamiento porque su padre, su abuelo, su bisa o tátara abuelo era así, rico, serio, piadoso, mentiroso, traidor, asesino, ladrón, contrabandista, como modo de justificar su actuar.
¡Así se forja la personalidad!
Por otro lado el evangelio nos advierte que cuando nos inviten a un banquete, nos sentemos lo más alejado del anfitrión. Que si tenemos meritos, nos llevaran al puesto de honor que nos corresponde, y no que nos sentemos cerca de la cabecera y nos avergüencen pidiéndonos que no mudemos, porque ese lugar está reservado para otra persona. Nos aconseja ser humildes.
En el paseo a que el Presidente invitó a los Legisladores, Funcionarios, Cuerpo Diplomático e invitados a ir hasta Villa Mella en el Metro Faraónico, un funcionario creído, engreído, sangrón y posiblemente ya algo pasado, hizo un acto increíble: llamó despectivamente “chopos” a todos los que no iban en el primer vagón, al decir que “él no era chopo” y no se montó en el segundo carro junto a ellos. Él, que nunca ha sido primero en nada, descalificó a personalidades invitadas por el anfitrión.
Brotó como geiser la intolerancia y desconsideración. ¡Nadie es importante por sí mismo, sino por la consideración de otros, quizás precisamente de los que el juzgó como “chopos”!
luis@arthur.net * www.luis.arthur.net * www.luisharthur.blogspot.com * 2/III/2008